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Desarrolla la imaginación y creatividad, juguete, clementoni.Así que decidimos convertirlas en nuestro calendario de adviento y usarlas de la siguiente manera: como comentaba cada día leemos y hablamos sobre bauches de regalo dee peluqueria una de ellas, luego pensamos en una fotografía que más o menos pueda representar..
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No te estoy recomendando que seas conformista, solo que valores lo que ya tienes y no luchaste en nada por conseguirlo, como tu cuerpo, tus fampaísres, tu hogar, la paz del pais donde vives, la libertad de salir a la calle, etc.Lo que quería realmente era crear algo..
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Sexo ganas de orinar


Al principio, la gente preguntaba si estaban de luto por alguien concreto.
Gente con prisa y con sueño que va cada día al trabajo, al estudio, al médico.
Alcalá fue la estación de salida de tres de los cuatro trenes del 11-M y la parada más populosa del cuarto, que venía de Guadalajara por la misma línea C-2, la del Corredor del Henares, una de las regalos para hombres q no sea comida más concurridas de la red de cercanías.
El 11 de marzo de 2004, al salir del cole, Irene Matas, de seis años, pintó un como hacer una moña para regalo lazo negro con un rotulador gordo en una hoja de su bloc cuadriculado y lo pegó en la puerta de su adosado.La profesora les había puesto de deberes hacer un crespón para el aula, pero a Irene se le debió de hacer poco y decidió colgar otro en su casa, para que lo viera todo el mundo.Por todos, respondían sus padres.Otros 26 de los fallecidos vivían, como quien gano elecciones de colombia la tía de Sandra, en Alcalá de Henares.Un grupo de hombres, mujeres y niños varados para siempre camino a ninguna parte, como quedaron los cuerpos sobre las vías.Hasta que un día, no hace tanto, el crespón se cayó de puro viejo y a Irene, ya una adolescente de 16 años, le faltó tiempo para pintar otro y colgarlo en el mismo sitio.El homenaje de la ciudad a sus muertos.Quizá por eso la eligieron los terroristas para abordar los ferrocarriles, cargados con sus mortíferas mochilas, después de aparcar su furgoneta antes de las siete de la mañana frente a un colegio en una de las calles aledañas, atestadas siempre de los coches de esos.La crisis no era noticia en los diarios gratuitos que leían los pasajeros en 2004.El lazo negro de Irene sigue colgado en su puerta.El paro, los desahucios, la pobreza.Esa mañana, los padres de su compañera Sandra se presentaron a recogerla antes a clase porque su tía había muerto en los trenes de las bombas.El paisaje ha cambiado poco, pero el paisanaje ya no es el mismo.
Alcalá bullía y era no solo el origen, sino también el destino de muchos de ellos.
Ahora, con la legendaria factoría de Roca diezmada por un ERE y la industria reducida a escombros, el casco viejo, tan fotogénico que sirvió de marco a un anuncio de la Marca España, exhala una tristeza que tratan de mitigar los hosteleros librando cada fin.



Después, nadie reparaba en él, como nadie repara, por cotidianas, en las vías del tren que parten en dos el pueblo.
Hoy, como entonces, ríos de pasajeros se apuran para coger su tren al vuelo y miran, sin ver, el conjunto escultórico que preside el atrio.


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